2. Contexto histórico
Para entender la obra del abad Oliba conviene situar, adecuadamente, el contexto histórico.
El abad Oliba era bisnieto del conde Guifré el Pilós, y es precisamente a partir de esta figura que el territorio empezó a cambiar hasta convertirse en la realidad que encontró el abad, una realidad analizada desde los tres pilares de la sociedad medieval: organización política, eclesiástica y monasterios. Cuando Guifré emprende el compromiso de los nuevos territorios de Catalunya, se encuentra que sus dominios están dispuestos de forma que rodean un amplio territorio central acontecido "tierra de nadie", las comarcas de Osona y Bages. Anteriormente este territorio no tenía demasiada importancia, pero ahora, se precisa establecer una línea de comunicación directa entre Barcelona y Cerdanya, y asegurarle una frontera sólida para defenderla de los musulmanas, que será la que forman los ríos Llobregat, Cardener y Segre mediano, permanente durante siglos.
La zona permite la repoblación, puesto que existe una gran extensión despoblada antes de llegar a la frontera sarracena. Todo esto fue causado por la Revolta d’Aissó, acontecida entre el 826 y 827, en la Plana de Vic. Una vez controlada la revuelta, la zona quedó arrasada y deshabitada. Ya como conde de Barcelona - Girona, Guifré se encomienda, a partir del 879, a la repoblación del Ripollès, la Plana de Vic, las Guilleries y el Lluçanès. En poco tiempo ya ha establecido las estructuras jerárquicas civiles y eclesiásticas (tribunales jurídicos, parroquias, castillos amojonados) en funcionamiento tanto en el Ripollès como en la Plana de Vic.
El segundo pilar es la organización eclesiástica. Mientras se lleva a término la repoblación, se consagran varias iglesias y monasterios y se instala uno nuevo obispado en Vic, dependiente del arzobispo de Carbona, que tiene la suficiente prosperidad y autonomía como para tener un obispo propio hacia el 887.
Finalmente, el tercer pilar, los monasterios. A causa del fortalecimiento del poder condal, surge la fundación de varios monasterios: Eixalada-Cuixà, Ripoll y Sant Joan de les Abadesses. Dos de estos monasterios, Cuixà y Ripoll, estarán bajo la dirección del abad Oliba.
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